De Apurímac al mundo Mayo 22, 2009
Posted by Guillermo Vidalón in Desarrollo Sostenible, Minería, Otros.Tags: Apurímac, Cañón del Apurímac, desarrollo, emigración, inversión, pais, proyectos, regiones
add a comment
Como soy peruano, me siento apurimeño, al igual que cualquier apurimeño cuando viene a Lima, por eso es que me permito compartir mis anhelos, mis sueños y esperanzas con ustedes. El sueño que tengo del Perú es el de un país grande, fuerte, abierto al mundo, decidido a comerciar sus conocimientos, sus bienes y productos, un país que no tenga temor a asociarse a otro, que sabe que tiene fortalezas y debilidades, que debe afrontar amenazas y aprovechar las oportunidades; por eso, pero por sobre todo, anhelo un país que no se amilane, que no se sienta menos; pero, tampoco que se engañe, que sea capaz de ser consciente de su dimensión, que con humildad sepa que es preferible establecer alianza con quien juntos ganamos más, porque en ese período lo realmente importante es aprender en el compartir con el grande, esforzarse y crecer, pero crecer a mayor velocidad de quien nos cobijó y, en el menor plazo posible, seremos nosotros quienes debemos estar dispuestos a proyectar nuestra sombra. Ese día habremos decidido ser líderes, dar la cara al Sol y seguir avanzando, porque el futuro siempre será incierto, mas se construye en el presente, recurriendo a las fortalezas de nuestro pasado.
En Apurímac, tenemos que ser conscientes que solo representamos el 1.4% de la población peruana, que más de 197 mil personas emigraron y casi 24 mil personas decidieron establecerse en esta región, es decir 176 mil dejaron definitivamente Apurímac, que la esperanza de vida al nacer es de 65 años, menor al promedio nacional, que sólo el 6% de nuestra población logra ahorrar dinero, con dicho porcentaje difícilmente alcanzamos excedentes como para emprender proyectos importantes; pues, como sabe todo economista, sin ahorro no hay inversión, a lo cual yo añadiría, tampoco habrá trabajo. Otra de las limitantes que tenemos son los pocos años de estudio que acumula nuestra población, el 65% de la población ha cursado algunos años o ha completado su educación primaria y uno de cada cinco aún no sabe leer ni escribir. Otra limitante es que el 40% de la población entre 6 y 9 años presenta cuadros de desnutrición crónica. O, también, que el 2007 el presupuesto de inversiones de la región ascendió a S/.144 millones, lo cual resulta insuficiente para satisfacer las expectativas de la población apurimeña. Como es de esperar, todo ello impacta negativamente en la capacitación que se requiere para alcanzar el bienestar al cual todos anhelamos.
Sin embargo, hay algunos aspectos esperanzadores, la belleza paisajística del gran Cañón del Apurímac, entre otros atractivos arqueológicos y culturales que podrían atraer al turismo, aunque ninguno se encuentre integrado a un circuito de visita, pero, a pesar de lo limitado que resulta en la actualidad, contribuye algo al desenvolvimiento económico. Desde la otra orilla, existen potencialidades productivas que aún no han sido desarrolladas como oferta exportable, entre ellos tenemos a los recursos mineros, agrícolas y pecuarios. ¿Por qué no decidimos ponerlos en valor? La respuesta está en cada uno de nosotros.
Minería que impulsa el desarrollo Abril 28, 2009
Posted by Guillermo Vidalón in Minería.Tags: actividad económica, empresa, extracción ilegal, Minería, minería informal, pais, perú
add a comment
La minería, un su devenir histórico, ha evolucionado incorporando tecnología de punta, minimizando su impacto ambiental, invirtiendo en nuevas tecnologías, creando empleo formal, impulsando el desarrollo industrial vinculado a esta actividad, promoviendo o actuando directamente para que las comunidades de su entorno sean partícipes de su desarrollo o generando riqueza para que las autoridades de los gobiernos locales, regionales y nacional cuenten con mayores recursos para enfrentar las seculares carencias de nuestra sociedad.
La minería también tiene otras implicancias, y su trascendencia social es definitivamente positiva. Analicemos, durante el cateo y la prospección (etapas de la exploración minera), los geólogos peruanos recorren el país en busca de recursos minerales significativos, y es en este proceso que establecen contacto con otros peruanos con quienes realizan un intercambio cultural productivo; serán los aportes de unos y la valoración de los otros lo que permitirá aprovechar el potencial del subsuelo.
Por supuesto que es natural que, en alguna medida, en las comunidades próximas a la futura operación minera surja la desconfianza que oculta el temor a lo desconocido, el riesgo que implica dejar la rutina y aventurarse por una nueva actividad que las integra al país, que hará que, si es que hay éxito en el proceso exploratorio – de cada 1,000 cateos uno se convierte en mina- cuenten con una vía de acceso a nuevos y mayores mercados para sus productos, o que la vía existente sea mejorada para que la empleen tanto la operación como los ciudadanos locales. Una operación minera descentraliza el país, lleva inversión allí donde nunca antes se había congregado la atención de otros grupos privados; pero, al mismo tiempo, integra a la economía local con la nacional y el mercado mundial.
La operación minera se distingue de la extracción ilegal en que aquélla sólo busca el beneficio inmediato sin la menor consideración ambiental, laboral, de seguridad, social y tributaria. La extracción ilegal del patrimonio de la Nación no propicia el desarrollo; todo lo contrario, recurren a la violencia y la corrupción para alcanzar sus fines. Donde hay extracción ilegal, la presencia de los poderes del Estado es nula o casi nula. Además, la extracción ilegal es el mejor aliado del atraso; pues por sus características requiere mayor mano de obra, propiciando que familias enteras abandonen el campo y padres e hijos queden a merced de estos traficantes.
Difícilmente, al extractor ilegal le interesará el hecho que el niño haya dejado la escuela, que trabaje sin equipo de seguridad alguno, al igual que sus padres, en condiciones lamentables y riesgosas. Demás está decir que la extracción ilegal daña el ambiente, arroja deshechos sin tratarlos, no paga impuestos, por consiguiente, no aporta en nada al desarrollo. El Perú, al igual que lo han hecho otros países en desarrollo, necesita hacer una introspección y evaluar qué le resulta más conveniente para enfrentar exitosamente el reto del desarrollo y el bienestar. La minería legal ciertamente es una opción adecuada por ser una actividad de mediano y largo plazo, tiempo suficiente para elaborar una visión concertada de intereses comunes en pro del desarrollo del país.
Relaciones públicas eficientes incluyen la defensa de la empresa Enero 27, 2009
Posted by Guillermo Vidalón in Relaciones Públicas, empresa.Tags: empresa, James Grunig, mercado, organización empresarial, relación del cambio, Relaciones Públicas
2 comments
Si la administración privada ha dado muestras eficientes e innumerables de multiplicar la riqueza y contribuir al bienestar de la ciudadanía, ¿no es lógico pensar que las Relaciones Públicas también tienen que orientar sus esfuerzos para defender y promover el desarrollo de la libre empresa? Desde mi punto de vista, la respuesta es obvia, sí.
Es cierto que las Relaciones Públicas promueven la administración de la controversia pública con los intereses de las organizaciones empresariales, que se debe buscar coincidencias, pero eso dependerá de la agudeza de la labor profesional. Si el relacionista público es consciente que se vive en un mundo cambiante, lo lógico es que analice su entorno para definir si en la sociedad hay una percepción adversa o favorable al desarrollo empresarial. Y, en el caso de una empresa en particular, deberá determinar cuáles son las amenazas, así como sus potencialidades. De la administración de las mismas, el relacionista público deberá definir el “campo de negociación”, el área de “pulseo”, en la cual podrá arribar a alguna coincidencia y superar la controversia sin poner en riesgo la esencia de la empresa privada, la cual es obtener el máximo de riqueza posible al tiempo que cumple con las disposiciones legales vigentes.
La gran pregunta en el pasado I Congreso de Relaciones Públicas realizado en Lima del 4 al 6 de diciembre pasado, fue: ¿Qué está pasando?, ¿por qué tanta controversia y afán de protagonismo social? Una de las respuestas que ensayamos fue que mientras en el pasado el protagonismo social estaba a cargo de estamentos sociales casi inalterables, el proceso de búsqueda y consecución de la libertad ha hecho que se abandone el misticismo de lo colectivo para dar paso a la individualidad. En el Antiguo Régimen, la nobleza era la protagónica en el registro histórico, a pesar que la plebe era mayoritaria, como en el capitalismo clásico, el dueño de los medios de producción respecto del recurso humano o el trabajador. Todos estos conceptos eran referentes de colectivos sociales, de conglomerados humanos.
En la actualidad, en la sociedad del conocimiento, cada individuo tiene la posibilidad de alcanzar todo aquello que se proponga. Lo que se requiere es claridad en su visión de futuro, convicción en lo que se hace, perseverancia y autodisciplina, el reconocimiento vendrá por añadidura. Hoy somos más sujetos individuales en el mundo que sujetos colectivos, por eso es que existe crisis de representatividad política. Hoy hay tantos criterios como individuos, todos con visiones particulares, legítimos y hasta contrapuestos. Por ello, es que la controversia y la administración de la misma es cada vez más complicada. Pero si así ocurre en el mundo, pues, imagínese ¿qué está pasando en el Perú?, país multilingüe y pluricultural, con conductas excluyentes y hasta racistas.
La controversia en muchas ocasiones ha dejado de lado consideraciones éticas y valorativas, pero qué debe hacerse cuando en un mismo escenario subsisten paradigmas disímiles y recíprocamente auto excluyentes, por ejemplo, un palestino decide asesinar a otras personas en un acto suicida para alcanzar la honra y la inmortalidad. Mientras que un occidental, creyente o agnóstico, o ateo, cree en la vida como sustento de su accionar y de su trascendencia por su aporte intelectual o porque cree en la existencia de un ser divino que nos prodigó la vida. El desafío es enorme. Pero hay algo que a veces nos olvidamos en el análisis porque lo damos por sobreentendido. A lo largo de la historia, el mundo ha encontrado caminos de colaboración por encima de las diferencias culturales, superando controversias. Las Guerras de las Cruzadas fueron para asegurar las rutas del comercio entre oriente y occidente y la legitimación político-religiosa fue la recuperación de la Tierra Santa, tengamos presente que; por entonces, los reyes europeos eran en su mayoría católicos.
Europa en su diversidad de lenguas y culturas encontró en los recíprocos beneficios económicos que se prodigaron mutuamente el escenario para que el diálogo, el entendimiento y la empatía fluyan, superando diferencias históricas que los llevó a guerrear entre ellos en diferentes momentos. Pero, además del pragmático intercambio de intereses económicos, ¿qué fue lo que viabilizó el encuentro?, el desarrollo de un sustrato de pensamiento homogeneizador, que hizo posible la coexistencia pacífica e impulsó la competitividad entre las naciones europeas en busca de la mayor eficiencia.
Esto que ocurre a nivel macro, también puede darse en el ámbito micro de las organizaciones. Recordemos que la organización es una persona jurídica, una ficción del Derecho para crear una institución que recoja intereses y voluntades de ciudadanos que deciden libremente organizarse para constituir una entidad con algún fin u objeto social determinado. Para la consecución de ese fin, se requiere a la comunicación como apoyo estratégico en la empresa, tanto en su ámbito interno como externo, tengamos presente que, cada vez más, las organizaciones están sujetas al escrutinio público.
Hay quienes consideran que los intereses capitalistas ya no son suficientes para conseguir un mundo más justo y equitativo. Pero, sucede que en los países desarrollados, donde existen mercados inclusivos y competitivos, porque producen e incorporan tecnología en sus procesos productivos, es precisamente el desarrollo de los intereses capitalistas los que han generado mayor bienestar para sus ciudadanos. No olvidemos que, para que el capital siga evolucionando, necesita incorporar a un mayor número de beneficiarios. La empresa es, esencialmente, una organización con fines e intereses capitalistas.
En la actualidad, desde otra óptica, se está releyendo a Carlos Marx: Cuando dijo que el comunismo es una fase superior al capitalismo porque se extinguen las clases sociales. En el pasado, hubo sociedades tribales, esclavistas, feudales y la controversia entre el capitalista que detentaba los medios de producción y el trabajador, eso era lo que determinaba la existencia de estamentos sociales estancos, excluyentes, que no permitían movilidad social, que restringían la libertad de las personas, eso, afortunadamente, no funciona más. Contemporáneamente, el mayor valor económico no lo representan los activos de las organizaciones, sino los intangibles y, el conocimiento es, precisamente, el intangible más valorado. Hoy, cada uno de nosotros, puede emitir un juicio de valor único, distintivo y reconocible. Por ello, es que “lidiamos con el desorden”, han surgido eco-intereses, vulnerabilidades por impactos internos y externos, alteración de conductas sociales, políticas, tecnológicas, etc.
El Padre de las Relaciones Públicas, James Grunig, propuso un sistema de mensuración de esta disciplina, de la cual rescatamos, en primer orden a la Relación de Cambio, el intercambio utilitario, instrumental, cotidiano es lo que genera el espacio necesario para el encuentro, para el diálogo entre partes que pueden estar contrapuestas, la relación de cambio es la que genera la relación en común, lo que da origen a la confianza, a la satisfacción, al comprometimiento y a la satisfacción mutua y ello se retroalimenta, generando en el proceso un “sustrato” de pensamiento homogeneizador, el cual la organización está llamada a fortalecer.
Las personas humanas nos constituimos en consumidores y jueces de la organización, juzgamos su forma de actuar, de producir, de relacionarse, etc. Pero, a veces, las organizaciones olvidan que las personas están atravesadas por intereses.
Imagínense una persona con cinco círculos concéntricos en la cabeza, la dimensión de los mismos varía según el grado de identificación que tenga con los atributos propuestos:
-
Uno de ellos, la Relación de Cambio, su manejo económico.
-
Dos, su pensamiento político, su opinión.
-
Tres, su conducta social
-
Cuatro, su preocupación por el ambiente.
-
Cinco, su esfera cultural (tradiciones, costumbres, religiones, etc.).
Con estos personajes complejos es que tiene que “lidiar” la organización para disminuir su grado de vulnerabilidad. Una organización que logra beneficios económicos en aplicación de la ley de la oferta y la demanda, necesita que socialmente se legitime, primero en su público interno y, a continuación, con su público externo, pero mejor aún, si es posible hacerlo en simultáneo. Si una organización no difunde en la sociedad que la Relación de Cambio requiere un entorno jurídico-político y cultural que la acepte, la empresa puede ser objeto de vulnerabilidades por la acción de agentes político-sociales que cuestionan la esencia de la empresa, la cual es generar dinero.
El desafío de las organizaciones, así como de sus relacionistas públicos es fomentar que, tanto el ámbito interno y externo, que se benefician de los logros económicos de las organizaciones, vía salarios e impuestos, acepten la evolución de la organización. Que entiendan que la organización que desea perdurar en el tiempo se retroalimenta con la preocupación ambiental y social de su entorno, porque ésta última es el agente del mercado.
La organización empresarial fue creada con fines económicos y emplea como herramienta la oferta de bienes y/o servicios para satisfacer o, en algunos casos, generar una demanda, de la sociedad.