Minería que impulsa el desarrollo Abril 28, 2009
Posted by Guillermo Vidalón in Minería.Tags: actividad económica, empresa, extracción ilegal, Minería, minería informal, pais, perú
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La minería, un su devenir histórico, ha evolucionado incorporando tecnología de punta, minimizando su impacto ambiental, invirtiendo en nuevas tecnologías, creando empleo formal, impulsando el desarrollo industrial vinculado a esta actividad, promoviendo o actuando directamente para que las comunidades de su entorno sean partícipes de su desarrollo o generando riqueza para que las autoridades de los gobiernos locales, regionales y nacional cuenten con mayores recursos para enfrentar las seculares carencias de nuestra sociedad.
La minería también tiene otras implicancias, y su trascendencia social es definitivamente positiva. Analicemos, durante el cateo y la prospección (etapas de la exploración minera), los geólogos peruanos recorren el país en busca de recursos minerales significativos, y es en este proceso que establecen contacto con otros peruanos con quienes realizan un intercambio cultural productivo; serán los aportes de unos y la valoración de los otros lo que permitirá aprovechar el potencial del subsuelo.
Por supuesto que es natural que, en alguna medida, en las comunidades próximas a la futura operación minera surja la desconfianza que oculta el temor a lo desconocido, el riesgo que implica dejar la rutina y aventurarse por una nueva actividad que las integra al país, que hará que, si es que hay éxito en el proceso exploratorio – de cada 1,000 cateos uno se convierte en mina- cuenten con una vía de acceso a nuevos y mayores mercados para sus productos, o que la vía existente sea mejorada para que la empleen tanto la operación como los ciudadanos locales. Una operación minera descentraliza el país, lleva inversión allí donde nunca antes se había congregado la atención de otros grupos privados; pero, al mismo tiempo, integra a la economía local con la nacional y el mercado mundial.
La operación minera se distingue de la extracción ilegal en que aquélla sólo busca el beneficio inmediato sin la menor consideración ambiental, laboral, de seguridad, social y tributaria. La extracción ilegal del patrimonio de la Nación no propicia el desarrollo; todo lo contrario, recurren a la violencia y la corrupción para alcanzar sus fines. Donde hay extracción ilegal, la presencia de los poderes del Estado es nula o casi nula. Además, la extracción ilegal es el mejor aliado del atraso; pues por sus características requiere mayor mano de obra, propiciando que familias enteras abandonen el campo y padres e hijos queden a merced de estos traficantes.
Difícilmente, al extractor ilegal le interesará el hecho que el niño haya dejado la escuela, que trabaje sin equipo de seguridad alguno, al igual que sus padres, en condiciones lamentables y riesgosas. Demás está decir que la extracción ilegal daña el ambiente, arroja deshechos sin tratarlos, no paga impuestos, por consiguiente, no aporta en nada al desarrollo. El Perú, al igual que lo han hecho otros países en desarrollo, necesita hacer una introspección y evaluar qué le resulta más conveniente para enfrentar exitosamente el reto del desarrollo y el bienestar. La minería legal ciertamente es una opción adecuada por ser una actividad de mediano y largo plazo, tiempo suficiente para elaborar una visión concertada de intereses comunes en pro del desarrollo del país.
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